
La
fertilización por microinyección es una importante innovación
surgida en los últimos años, que finalmente ofrece un
tratamiento viable incluso en los casos más difíciles
de infertilidad masculina. Anteriormente la única opción
que podían ofrecer los médicos era la adopción o la
inseminación proveniente de donantes. Ahora, las nuevas
técnicas de microinyección como el ICSI ofrecen una
verdadera solución terapéutica. En el procedimiento
del ICSI se utilizan los más potentes microscopios e
instrumentos de "manipulación microscópica"; los embriólogos,
por ejemplo, pueden sostener un solo huevo humano en
la punta de una pipeta de succión fina y penetrarlo
con una aguja siete o más veces más delgada que el diámetro
de un cabello. Mediante la aguja se introduce un solo
espermatozoide en el citoplasma del óvulo.
En la mayoría de los casos (60-70%) el espermatozoide
logra fertilizar el óvulo que tres días después puede
transferirse al útero como un embrión.
En la concepción normal, una sola eyaculación de semen
puede contener más de 200 millones de espermatozoides
viables, sin embargo, sólo algunos cientos de ellos
llegarán a la trompa de Falopio en dónde está el óvulo
liberado y tendrán oportunidad de fertilizarlo. Antes
se pensaba que era imposible tratar a los hombres que
presentaban un conteo muy bajo de espermatozoides; actualmente,
el ICSI permite la fertilización con un solo espermatozoide.
Actualmente estas microtécnicas se han desarrollado
para tratar la infertilidad no sólo en los hombres que
producen espermios de mala calidad, sino en los pacientes
con ausencia total de producción de espermios debido
a un bloqueo o a algún otro trastorno testicular (o
vasectomía). Existen dos técnicas, la aspiración microepididimaria
de espermios (MESA) y la extracción testicular de espermios
(TESE), que actualmente se utilizan con regularidad
para retirar los espermatozoides del epidídimo (situado
en la parte superior de los testículos) o de una biopsia
de tejido testicular. Los espermatozoides obtenidos
se utilizan para fertilizar el óvulo mediante el ICSI.
Se han obtenido resultados muy alentadores con estas
técnicas, lo que sugiere que los hombres que por distintas
causas no pueden eyacular o cuyos testículos no producen
espermios ahora pueden proporcionar los espermios necesario
para fertilizar los óvulos de su pareja.
Las parejas infértiles que participan en los programas
terapéuticos del ICSI generalmente son seleccionadas
cuidadosamente (por ejemplo, casos de defectos severos
en los espermios) y a menudo tienen antecedentes de
fracaso de la FIV. La mujer debe someterse al procedimiento
rutinario de estimulación ovárica y recolección de óvulos,
mientras que el hombre debe proporcionar una muestra
de espermios (a menos que están indicadas las técnicas
de MESA o TESE).