Los estudios más recientes sobre
la inseminación intrauterina sugieren que los mejores
resultados se obtienen cuando la inseminación coincide
con la ovulación inducida con medicamentos que promueven
la fertilidad. Por lo tanto, después de los estudios
que deben realizarse, el primer paso del tratamiento
en la IIU es similar al de otros métodos de reproducción
asistida en lo que respecta al control y a la estimulación
de la ovulación mediante la administración de hormonas
de la reproducción. Las tasas más altas de éxito
se han obtenido con los medicamentos que promueven
la fertilidad conocidos como "gonadotropinas".
Debido a que los medicamentos que promueven la fertilidad
pueden producir varios óvulos, el monitoreo es importante
durante esta fase del tratamiento - para evitar
efectos secundarios y/o el riesgo de un embarazo
múltiple. El monitoreo del tratamiento se lleva
a cabo por medición de las concentraciones de hormonas
en muestras de sangre y mediante el monitoreo del
desarrollo de los folículos a través del ultrasonido.
La presencia de muchos folículos implica la producción
de demasiados óvulos, lo cual aumenta el riesgo
de un embarazo múltiple - en consecuencia, el objetivo
de la IIU usualmente consiste en generar no más
de tres óvulos. (La estimulación ovárica en la IIU
es distinta a la de la FIV: en la IIU se pretende
estimular sólo un folículo dominante, mientras que
en la FIV el objetivo consiste en producir la mayor
cantidad de óvulos posible para su fertilización
en el laboratorio).
Cuando dos o tres folículos alcanzan el tamaño requerido,
la ovulación se induce con una inyección adicional
de hormonas (hCG). Luego, poco después del momento
de la ovulación, se prepara una muestra de semen
fresco (producido ese mismo día) y se coloca en
la parte superior del útero de la mujer utilizando
para ello una sonda fina. El procedimiento casi
no produce dolor.
|