"Experiencias con ICSI"


Nuestra experiencia es probablemente similar a la de muchas otras parejas que, por largo tiempo, trataron de tener un hijo pero, como todas las experiencias, puede resultar de alguna utilidad a muchas personas que, como nosotros, tuvieron que vivir momentos tan difíciles por los cuales se necesita una fuerza interior cada vez más grande.

Hace cuatro años empezamos pensando en un niñito. Claro, todos saben que normalmente no ocurre al primer intento. Así que no nos desanimamos demasiado y continuamos en el intento. Bueno, después de un año y medio sin lograr un embarazo, decidimos que había llegado la hora de ver a algún especialista.

Fue así que empezaron estos dos años y medio de tratamiento. Tratamientos hormonales, fertilizaciones intrauterinas, exámenes y más exámenes... Desgaste económico claramente pero, en particular, psicológico. La pareja necesita mucha fuerza para superar junta estas pruebas y los fracasos repetidos. Te deprimes, y muchas veces tienes ganas de dejar todo, para no sufrir más. Pero si piensas que tu sueño es llegar a tener un hijo, bueno, ya verás que también eso te pasa, que la esperanza, como se dice, es la última en morir.

Y así llegas a los tratamientos más caros que, de alguna manera, terminan para ser también tus últimas esperanzas. El tratamiento hormonal para prepararnos a la ICSI fue bastante fuerte, con medicamentos que por un lado impiden que ovules antes del tiempo y, por el otro, hormonas que estimulan la producción de folículos, en el caso especifico Puregon®. Mi cuerpo no hubo ninguna reacción adversa a ese medicamento, y los cambios en la dosis que de día a día el doctor me proponía, lograron llegar a un número suficiente de folículos y de buena calidad. En cuanto los folículos alcanzaron un buen estado de maduración, fueron aspirados, fecundados in vitro y después de 48 horas transferidos en el útero. En esos días te sientes rara. Es una larga espera, donde conviven la esperanza que todo salga bien y, así mismo, el deseo de no soñar demasiado, porque la decepción podría ser tan grande como para no poder ser tolerada. Los días pasan y de repente ya es el momento del examen de la sangre. Y entonces la espera de la llamada del doctor que, en nuestro caso, llega algunos días antes de Navidad, para decir que había funcionado: íbamos a ser papás.

Fue así que empezó esta nueva etapa de nuestra vida juntos. Un bebé en camino y en esos momentos casi se te olvidan todos los malos momentos que tuviste que vivir. Son 20 semanas ahora y te parece de haber tenido este bebé en tu guata por todos esos cuatro largos años. Porque la verdad es que ese bebé ha vivido en nuestra mente durante todo ese tiempo y ahora nuestro sueño se ha hecho realidad.

Esperamos que esa carta pueda ser de ayuda a las parejas que todavía están en tratamiento de infertilidad y que, ojalá, les dé alguna esperanza más de que un día ellas también realizarán su sueño. Lo importante, según nosotros, es no dejarse vencer del pesimismo y continuar luchando.

Angela & Jeroen

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