Al
rededor de 25% de los casos de infertilidad femenina
se deben a factor tubárico, es decir, que las
trompas de Falopio, que son los conductos encargados
de transportar los espermatozoides hacia el óvulo
y de conducir este último ya fertilizado, se
encuentran con algún tipo de lesión,
ya sea bloqueo o adherencia que fije dicha estructura
e impida su buen funcionamiento.
Muchas de las enfermedades que
producen alteraciones a este nivel son de origen
infeccioso.
Los gérmenes más frecuentes son Gonorrea,
Clamidia y y otros patógenos que producen
una reacción inflamatoria que provoca cicatrización
anómala que no permite el buen funcionamiento
de las trompas. Se estima que con un episodio de
enfermedad
pélvica aguda habrá 30% de infertilidad,
con dos un 50% y con tres hasta 70%. Estas predicciones
son bastamente alarmantes, sobre todo entre la población
joven, en la que el riesgo es mayor, en especial
si
existe más de una pareja.
Además de la imposibilidad
de tener un embarazo, el factor tubo-peritoneal se
relaciona frecuentemente con embarazo ectópico,
que es cuando el embrión no llega a la cavidad
uterina por alteraciones en el diámetro y
parte interna de la trompa que impide su transporte
adecuado. Así, al crecer el embarazo en la
trompa ovario u otro sitio destruirá este
tejido y ocasionará sangrado, perdiéndose
el embarazo y la mujer con riesgo de perder la vida.
No obstante, se debe remarcar que,
al igual que otras enfermedades, este tipo de problemas
son fáciles de prevenir, por lo que se recomienda:
relaciones sexuales monogámicas, pareja sexual
sana, empleo de condón como anticonceptivo
y tratamiento en caso de presentar este padecimiento.
Otro tipo de factores que causan
bloqueo tubario son las cirugías pélvicas
(ovario, apéndice, etc.) y la endometriosis.